El becerrista franco-mexicano Alejandro de Sofía cortó dos orejas en la plaza de toros La Criticá de Navas del Rey tras una faena de entrega y temple.
Alejandro de Sofía rubrica un prometedor debut con dos orejas en Navas del Rey
El cierre de las Fiestas Mayores en honor al Santísimo Cristo del Amor en Navas del Rey tuvo como epicentro la plaza de toros «La Criticá», coso donde el aspirante franco-mexicano Alejandro de Sofía dejó una carta de presentación marcada por la determinación, el aplomo y un concepto clásico que caló hondo en los tendidos.
Desde el paseíllo se percibió la ambición del joven espada, quien no dudó en marcharse a la puerta de toriles para recibir al ejemplar a portagayola. La limpia ejecución de la larga cambiada marcó el pulso de una actuación decidida y de constante conexión con los aficionados. En el segundo tercio, compartió banderillas con su compañero de escuela taurina, «Sorito», dejando ambos pasajes de soltura y facultades al colocar los garapullos.
Con la muleta, ante un astado noble y medido de fuerzas, Alejandro estructuró una labor progresiva e inteligente. Por el pitón derecho impuso firmeza y pulso para hilvanar tandas templadas, aguantando con serenidad las acometidas. Al natural llegaron los trazos de mayor pureza artística, coronados por un pase de pecho largo y ceñido que provocó la aclamación general.
Sin conformarse, el joven novillero apostó en la corta distancia: de hinojos encendió la recta final de su labor antes de abrochar la obra con manoletinas de perfecta ejecución. La rúbrica con la espada fue contundente; Alejandro se volcó en el morrillo para dejar una estocada entera en todo lo alto que rodó sin puntilla al oponente.
El palco concedió sin titubeos las dos orejas en medio de una cerrada ovación. El festejo de Navas del Rey marca el inicio formal de un camino que ratifica las aptitudes y proyección del torero franco-mexicano en los ruedos europeos.
Información Maestra Bernarda Muñoz

