La Peña Jesús «El Ciego» Muñoz conmemoró seis meses de vida con un singular capote en negro y oro confeccionado por la Sastrería Rafael de Rodrigo Muñoz. 

  


CIUDAD DE MÉXICO.— La Peña Taurina Jesús «El Ciego» Muñoz conmemoró sus primeros seis meses de existencia con la presentación de una pieza de arte e identidad: un singular capote de paseo en negro y oro bordado con la efigie de quien da nombre a la agrupación. La obra es fruto de la Sastrería Rafael, taller encabezado por el matador Rodrigo Muñoz «Gitanillo de Tlalpan» y Alicia Soto, dentro de una iniciativa que propone plasmar retratos de personajes representativos del toreo y seres entrañables.

El encuentro mensual congregó diversas expresiones plásticas, con la exhibición de pinturas del maestro Emilio Armas —entre las que lucieron lienzos dedicados a Morante de la Puebla y a la Virgen de la Macarena—, obras del maestro Alberto Hernández y la presencia del aspirante a novillero David Osorio «El Arropao».

La Sastrería Rafael consolida diez años de trayectoria formal, respaldada por una genealogía artesanal iniciada hacia 1940 por don Licho Muñoz y continuada por el matador Rafael Muñoz y el picador Luis «Chito» Muñoz. Bajo el lema «Vestimos toreros desde los pies a la cabeza», el taller integra a diez artesanos especializados en la confección de avíos, zapatillas, medias, espadas y vestidos de torear.

El prestigio de esta manufactura mexicana ha trascendido fronteras mediante un convenio con firmas españolas para remitir anualmente 30 vestidos, entre ternos de luces y casacas de picador, habiéndose enviado ya las dos primeras piezas en blanco y oro. Con la mira puesta en establecer a futuro una sede en el sur de España, la sastrería refrenda la solidez de la artesanía taurina nacional en el panorama internacional.

Información Maestra Bernarda Muñoz