Lo ocurrido con la corrida de Juriquilla evidencia la urgente necesidad de certeza jurídica, certidumbre para la inversión y respeto al Estado de Derecho.
JURIQUILLA, FALTA DE CERTEZA JURÍDICA EN MÉXICO
Lo ocurrido con la corrida de Juriquilla debería hacernos mirar más allá de los toros.
Una empresa organiza un festejo, contrata toreros, ganaderos, trabajadores y proveedores. Los aficionados compran boletos, reservan hoteles y hacen planes. Y, a unas horas de celebrarse, una resolución judicial puede suspenderlo.
El debate no es si nos gustan o no las corridas.
El asunto es la certeza jurídica.
Porque hoy puede ser una corrida; mañana, un concierto, una función de box, una competencia automovilística, una inversión, una empresa o una obra.
El amparo existe para proteger derechos y eso es parte esencial del Estado de Derecho. Pero cuando actividades semejantes reciben criterios diferentes y una decisión puede cambiar prácticamente de un momento a otro, la sociedad comienza a preguntarse cuáles son realmente las reglas del juego.
Y la incertidumbre tiene un costo.
La inversión necesita certeza.
El empleo necesita certeza.
Las empresas necesitan certeza.
Los ciudadanos también.
No se trata de pedir que la justicia favorezca a los toros. Se trata de algo mucho más elemental: que podamos saber, dentro de lo razonable, qué puede ocurrir mañana.
Porque cuando nadie sabe qué pasará mañana, no solamente se suspende una corrida.
Se suspende un poco la confianza.
Y sin confianza, difícilmente puede existir una sociedad verdaderamente segura de su Estado de Derecho.
Por Luis Miguel Martínez
