Reseña de la novillada en Soustons, Francia. Miriam Cabas brilla por su temple y torería, perdiendo los apéndices por el uso de los aceros.
En medio de este escenario, la novillera española Miriam Cabas dejó constancia del evidente crecimiento de su tauromaquia, caracterizada por un empaque de notable reposo, temple y sello propio. Frente al primero de su lote, un ejemplar de escasa transmisión que terminó rajándose, la torera desplegó firmeza e insistencia para meterlo en muleta. Tras rematar con un pinchazo y estocada entera, el público reconoció el esfuerzo, aunque el triunfo mayor se esfumó.
El pasaje de mayor trascendencia llegó ante el quinto de la tarde. Cabas saludó al novillo con un variado y despacioso recital capotero, enlazando verónicas y chicuelinas de depurada factura cerradas con una empaqueña media. Muleta en mano, inició la faena con sobria determinación, logrando que el animal rompiera a más para cuajar tandas de exquisito gusto por ambos pitones. No obstante, los desaciertos con el acero y el uso del descabello privaron a la novillera de las orejas que ya había conquistado con la muleta.
Por su parte, los novilleros Víctor Clauzel y Hugo Torbelli supieron capitalizar las virtudes de sus respectivos lotes. Con faenas de sólida factura y contundencia a la hora de supremo trance con la espada, Clauzel paseó un apéndice de cada novillo, mientras que Torbelli cortó tres orejas en total, asegurando ambos la salida a hombros tras un festejo de alta nota festiva.
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