El 29 de junio de 1997 quedó marcado con letras de oro en la historia de la tauromaquia. Aquella tarde, en el redondel de Burgos, José Antonio Morante Camacho, artísticamente conocido como "Morante de la Puebla", recibió el doctorado que lo acreditó como matador de toros.

La ceremonia revistió una enorme categoría. El maestro colombiano César Rincón, en calidad de padrino, le cedió los trastos de matar, teniendo como testigo de la ceremonia al diestro Fernando Cepeda. El toro de la ceremonia, el encargado de abrir este histórico capítulo, perteneció a la prestigiosa ganadería de Juan Pedro Domecq y atendió al nombre de "Guerrero".

Con aquella tarde de inspiración y solemnidad, comenzó una de las trayectorias más artísticas, singulares y profundas del toreo contemporáneo.