Leonardo Benítez y Federico Pizarro salieron a hombros tras cortar dos orejas en el Festival de Zacatecas ante un variado encierro de Marco Garfias.
ZACATECAS, Zacatecas.— Tarde de torería, añoranza y triunfo rotundo se vivió en el albero de la Monumental de Zacatecas, donde el venezolano Leonardo Benítez y el diestro capitalino Federico Pizarro firmaron sendas faenas de dos orejas cada uno para cruzar en volandas la puerta grande, en una función donde la veteranía y el oficio lidiador superaron las dificultades del encierro de Marco Garfias.
Abrió plaza «Barroco», no. 1 de 372 kg, para Alfredo Gómez «El Brillante», quien anduvo solvente y decidido por ambos pitones ante un astado aquerenciado en tablas; certero con el acero a la primera, dio vuelta al ruedo. El segundo fue «Sacristán», no. 32 con 446 kg, un ejemplar áspero y complicado que volteó en su quite a Antonio Mendoza; con oficio curtido en mil batallas, Paco Dóddoli abrevió con pericia y recetó un espadazo letal para cortar la primera oreja del festejo. En el tercero, «Campanero», no. 10 de 434 kg, Hernán Ondarza brindó a los micrófonos a Manolo Mejía e hilvanó series al natural de gran pulso que calaron en la afición, empañando su labor con el acero para dar meritoria vuelta.
El clímax llegó con el cuarto, «Pórtico», no. 31 con 384 kg. El «León de Caracas», Leonardo Benítez, recibió de rodillas con el capote, brindó a su esposa y sometió al de Garfias al son de la Marcha de Zacatecas con mando absoluto pegado a tablas, rubricando tres cuartos de acero para cobrar dos orejas incontestables. La clase y la torería clásica llegaron con el quinto, «Capitel», no. 33 de 368 kg: Federico Pizarro dedicó la lidia a su hijo y tejió pasajes templados y mandones de fina arquitectura, coronados de estocada en todo lo alto al primer viaje para cosechar dos apéndices.
Cerró la función Alfredo Gutiérrez ante «Rosario de Plata», no. 25 con 348 kg, cubriendo banderillas al alimón con Jorge Delijorge y brindando al ganadero Pepe Arroyo. Gutiérrez se dobló de rodillas en el inicio y cuajó muletazos de arrebato que encendieron los tendidos en una noche ya gélida, cortando una oreja tras dos pinchazos y estocada inapelable. La cumbre del festejo se consumó con la apoteósica salida a hombros de Benítez y Pizarro.



.jpeg)


.jpeg)


