Rotunda actuación de Arturo Gilio en Cebreros (Ávila) al cortar dos orejas a los exigentes toros de Salvador Domecq y sumar una nueva salida a hombros en España.

 Poderío y triunfo de Arturo Gilio en la arena de Cebreros

El paso firme de la baraja mexicana por ruedos ibéricos sumó un nuevo capítulo de madurez y entrega en la plaza abulense de Cebreros. Pese a un aguacero previo que retrasó media hora el inicio del festejo, los tendidos registraron una buena entrada para presenciar la lidia de un encierro de Salvador Domecq, de seria presencia y juego exigente para los coletas.

En este escenario, el matador lagunero Arturo Gilio ratificó el gran momento que atraviesa en su campaña europea al hilvanar dos faenas sustentadas en el temple, el mando y la contundencia con los aceros. Frente a su primer oponente, Gilio desplegó variedad de capa y estructuró un trasteo de muleta con ligazón y asentamiento por ambos pitones; coronó su labor con una estocada entera que desató la petición mayoritaria para concederle el primer apéndice.

Lejos de conformarse, ante el segundo de su lote el diestro mexicano mostró aplomo y recursos técnicos para doblegar las complejas acometidas del astado. Su firmeza y seguridad con el estoque rubricaron una actuación redonda, premiada con una oreja más que le garantizó el doble trofeo.

Por su parte, el diestro Damián Castaño saludó una fuerte ovación tras una solvente faena a su primero y escuchó un aviso con silencio en el restante. Al término de la tarde, Arturo Gilio cruzó en hombros el umbral de la Puerta Grande, firmando su tercer triunfo en suelo español.

Información Rafael Cortes