Ignacio Garibay firma un triunfo rotundo en Collado Villalba al cortar tres orejas a los novillos de La Palmosilla en una tarde de lleno y entrega

La Plaza de Toros de Collado Villalba vivió una jornada de vibrante emoción y triunfo con la celebración de una novillada picada en la que el novillero mexicano Ignacio Garibay cuajó una actuación memorable. Ante un coso abarrotado con el cartel de "no hay billetes", la afición disfrutó del valor, la entrega y el temple de una joven promesa que continúa dejando huella firme en suelo español.

En mano a mano con Nacho Torrejón, los espadas hicieron frente a un encierro de la ganadería de La Palmosilla, cuyos novillos resultaron nobles y de buena condición, permitiendo el lucimiento y la expresión del arte taurino.

El nombre propio del festejo fue el de Ignacio Garibay, quien se erigió como el máximo triunfador tras una lección de capacidad y conexión con los tendidos. En su primer enemigo trazó una faena repleta de firmeza que le valió la primera oreja de la tarde. La apoteosis llegó frente al segundo de su lote, un novillo al que entendió a la perfección y con el que desplegó una lidia artística y determinante que culminó con el corte de dos orejas, asegurando la salida a hombros tras un cómputo total de tres apéndices.

Por su parte, Nacho Torrejón dejó destellos de calidad en su lote; tras ser ovacionado en su primero, consiguió pasear una oreja de su segundo novillo, completando así una tarde de importante calado para la afición.