Reseña y balance del último festejo de la Feria del Toro. Rotundo triunfo de Tomás Rufo y apéndices para Juan Ortega y Roca Rey con la divisa de Jandilla. 

 

 

 
PAMPLONA, España. – La Feria del Toro ha bajado el telón de su última función dejando una estela de emociones y un rotundo balance triunfal que enaltece la grandeza de la tauromaquia. Para este broche de oro en el emblemático coso pamplonés, se lidió una seria y encastada corrida con el legendario hierro de Jandilla, un encierro que exigió firmeza y ofreció amplias posibilidades para el lucimiento de la terna.

El gran protagonista de la tarde fue Tomás Rufo, quien cuajó una actuación de época. Su entrega, dimensión y mando indiscutible frente a sus dos enemigos le permitieron conectar de forma inmediata con los abarrotados tendidos. La plaza vibró con la redondez de sus faenas, coronadas con la efectividad de la espada para cortar dos orejas a su primer astado y otras dos al que cerró su lote, sellando una salida a hombros incontestable.

Por su parte, Juan Ortega dejó destellos de su personal y depurado concepto sobre la arena navarra. En su primer toro plasmó muletazos de alta costura que le valieron un apéndice tras una estocada certera, recibiendo una cálida ovación del respetable tras lidiar al segundo de su lote.

Roca Rey no se quedó atrás y derrochó el valor sereno y la capacidad técnica que le caracterizan, logrando arrancarle una oreja al primero de su cuenta tras una labor de mucha exposición, guardando un respetuoso silencio tras pasaportar al complicado quinto de la tarde. Un cierre de feria de una enorme intensidad que dignifica la plástica y la liturgia taurina.